Si querés aparecer por la faz de la Tierra, no me enojo. Esta bien que yo te odio, pero si apareces me alegrarías el día. Igual ni yo me entiendo, a veces no te quiero ni ver, o me escondo, o cuando te veo me hago la que me escondo pero tengo flojas ganas de que me veas, o te quiero ver y nunca apareces. Nunca tenemos las cosas a favor, pero cuando el destino quiere que nos veamos, nos vemos hasta en la sopa. ¿Porqué no puede ser así todos los días?
No hay comentarios:
Publicar un comentario